jueves, 26 de mayo de 2011

El manuscrito de Cajal sobre las hormigas

Cajal's manuscript on ants

Nos dirigíamos en autobús hacia el centro de Madrid e hicimos una parada en Atocha. Llevaba en el bolsillo la cámara, dispuesto a fotografiar la casa donde vivió Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) desde 1912, sita en la calle Alfonso XII, junto al parque del Retiro.

 Fachada de la casa de Cajal en Madrid

A la izquierda de la casa, a sólo unos metros, estaba el Museo Velasco –ahora Museo de Antropología– en cuya planta segunda se ubicaba el Laboratorio de Investigaciones Biológicas donde Cajal trabajó a lo largo de 30 años.

 Museo Antropológico (antiguo Museo Velasco)

Justo en frente de la casa, cruzando la calle, se encuentra el cerro de San Blas, extremo sur del Retiro, en cuyo promontorio se divisa el Observatorio Astronómico. Al lado del Observatorio se inauguró, en 1932 –dos años antes de la muerte del sabio– el edificio de la primera sede del Instituto Cajal.

Cerro de San Blas con el Observatorio Astronómico

Este cerro cercano a su casa madrileña fue uno de los sitios preferidos por Cajal para realizar sus observaciones sobre las hormigas, observaciones que se extendían a otras áreas del Retiro, a la zona de Cuatro Caminos y a los terrenos de su casa de La Granja, Segovia.
Cajal publicó dos estudios histológicos sobre los insectos. Uno en 1915, con su discípulo Domingo Sánchez: Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los insectos; otro en 1918: Estructura de los ocelos de los insectos. Poco después, entre 1918 y 1920, dio comienzo a sus indagaciones mirmecológicas. Se interesó primeramente por la capacidad sensorial de varias especies de hormigas, entre ellas Aphaenogaster senilis, Cataglyphis sp., Formica fusca, Formica rufa, Formica rufibarbis, Formica sanguinea, Lasius niger, Messor barbarus, Pheidole pallidula, Polyergus rufescens y Tapinoma erraticum. Fruto de estas observaciones fue su interesante artículo Las sensaciones de las hormigas (1921), en el que incluyó varias ilustraciones.

 Aparato visual de Messor barbarus (Según Cajal, 1921)

Este recorrido desde la anatomía, pasando por la fisiología sensorial, desembocó en observaciones sobre comportamiento. Cajal abordó entonces el problema de la orientación y del retorno al nido, con numerosos experimentos y registros de rutas de exploración de hormigas individuales. Se interesó también por las incursiones esclavistas de Polyergus rufescens, por la construcción de nidos, etc. Pero esta parte importante de su labor mirmecológica quedó inédita y Cajal no llegó a prepararla de cara a su publicación.
El grueso manuscrito sobre las hormigas quedó olvidado en una de las cajas que albergaba el Legado tras la muerte de Cajal en 1934. Sólo hace unos años se ha iniciado el adecuado estudio y catalogación del Legado Cajal por parte del Dr. Miguel Freire y sus colaboradores. Al Dr. Freire debo la invitación para revisar la transcripción previa del manuscrito que llevó a cabo la Dra. Marta Lopera (2000). Pero muchos años antes supe de la existencia de estas hojas inéditas por el mismo Cajal, según deja dicho en una de sus obras literarias: “Sobre el magno problema del retorno al nido en las hormigas guardo grueso cartapacio”. En los años 80 marché una semana a Madrid a intentar localizarlo. Llegué a entrevistarme con la amabilísima Enriqueta Lewy, la que fuera última secretaria de Cajal. Finalmente no tuve suerte…, hasta hace poco tiempo, en que me vi frente al buscado cartapacio.

Sentado, Cajal. El primero por la izquierda, su discípulo y naturalista Domingo Sánchez.
La primera por la derecha, su última secretaria Enriqueta Lewy

Tras dos meses y medio de trabajo presenté al Dr. Freire un informe sobre la revisión. En el apartado “Método” decía:
2.2 La revisión de la transcripción de Marta Lopera se ha realizado en dos formas:
a) Distribuyendo espacialmente el texto revisado (en formato Word) tal como está en las hojas manuscritas. Así, los comienzos y finales de cada línea del texto revisado coinciden ahora con los del original, y la ubicación espacial de palabras, párrafos y dibujos se asemeja a la dispuesta por Cajal en las hojas.
b) Corrigiendo el texto. Se han suprimido palabras que no estaban en el original, añadiéndose otras que faltaban. Se han modificado signos de puntuación, mayúsculas y minúsculas, letras y palabras completas. En algunos casos se han hecho transcripciones nuevas ausentes de la Base de Datos del Legado Cajal.
Cajal hacía a lápiz muchas anotaciones in situ de los experimentos, que posteriormente repasaba a tinta; en bastantes casos se han recuperado dichos fragmentos a lápiz, confundidos a veces entre las palabras a tinta, cuando contienen información diferente o suplementaria.
Y a modo de conclusión terminaba el informe con estas palabras:
3.6 De la inspección del material fotográfico disponible, y a falta del necesario cotejo con los originales, se concluye que el manuscrito de Cajal sobre las hormigas está compuesto por 219 hojas (197 hojas sueltas y 22 hojas de cuadernos). Más de la mitad de dichas hojas están escritas por ambas caras, lo que resulta finalmente en un total de 356 imágenes (una por cada cara con texto) y, por tanto, en 356 transcripciones.

Por delante queda el estudio propiamente mirmecológico de las observaciones cajalianas, estudio que requerirá del interés y del apoyo de las instituciones.
Concluyo este artículo con la transcripción de dos textos nuevos que encontré (no registrados en la Base de datos del Legado), donde Cajal anota sus pesquisas sobre el minado de los hormigueros de Messor barbarus y Aphaenogaster senilis después de las lluvias:

(Del manuscrito inédito de Cajal sobre las hormigas)
En 23 Diciembre todos los
nidos del canalillo tapados.
--------
Despues de las grandes lluvias
en el Canalillo, tanto la Afeno
gaster barbara, como la testaceo
pilosa abren poros de ventilacion
Estos poros, en algunos nidos que
no tenian sino una boca llegan
a 27 o 30. Es singular que
formen montones de tierra alrededor
de los agugeros. La tierra esta como
tendida en plano.
A los dos dias con una
noche de lluvias siguen
los agugeros multiples en el
hormiguero de la testaceo pilo-
sa y del Aphenogaster barbara.
--------
A los 4 dias la \\\testaceo\\\ tiene 19 agu
geros algunos semitapados; la gorda /barbara/ 21
(junto a la pared) Algunos estan entre la
cal y los ladrillos aprovechando grietas
                           *****
\\\Hormigas\\\
Un dia despues sigue igual
pero hay que notar que la noche
pasada ha vuelto a llover.
La barbara son 23 o 24 la
otra 16 agugeros. Parecen
mas bien aumentados.
Resulta que a los 4 ó 5 dias
de sol disminuyen los agugeros
a dos en 1 y a 4 o 5 en
otra. Que aumenta la tierra
extraida.
Conclusion: sin perjuicio de la
ventilacion creo que los agugeros
nuevos despues de la lluvia y la
gran cantidad de tierra extraida
tienen por principal objeto am-
pliar las galerias de los nidos
y acaso reparar hundimientos

viernes, 20 de mayo de 2011

En defensa de Anochetus ghilianii

In defence of Anochetus ghilianii

Anochetus ghilianii es una hormiga primitiva de morfología espectacular, una especie relicta del Terciario con una distribución limitada al entorno del Estrecho de Gibraltar. Está calificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Anochetus ghilianii. Modificado de Ozo: http://www.lamarabunta.org/formicidae.

En una reciente visita a la costa gaditana, el naturalista José Luis Blanco constató que a lo largo de la franja habitada por Anochetus, buena parte de las piedras bajo las que podían encontrarse sus nidos estaban levantadas. Este hecho se hizo más inquietante al conocerse que una tienda alemana vendía pequeñas colonias de Anochetus ghilianii a 69 euros, colonias que la tienda recibía directamente desde Cádiz.
Blanco publicó entonces en su blog la entrada "Anochetus ghilianii (Spinola, 1851); un posible caso de tráfico ilegal". A los pocos días esta especie dejó de ofrecerse en la tienda mencionada, y no aparece de momento en su catálogo de venta.

martes, 3 de mayo de 2011

La colonia de hormigas como organismo

The ant colony as an organism

En 2008 los renombrados mirmecólogos B. Hölldobler y E. O. Wilson publicaron un extenso y complejo libro titulado The Superorganism (W. W. Norton). Pusieron de nuevo sobre la mesa el fascinante debate acerca de la consideración de las colonias de insectos eusociales como verdaderos organismos. Dada su naturaleza supraorgánica, a este nuevo nivel de integración biológica se le ha denominado “superorganismo”. La primera formulación explícita de esta hipótesis la realizó en 1911 el gran mirmecólogo norteamericano W. M. Wheeler en su artículo La colonia de hormigas como organismo (The Ant-Colony as an Organism. Journ. Morphol., 22: 307-325), artículo que reproduzco a continuación para el lector y que traduje y reuní, junto a otros cuatro de Wheeler, en el libro Cinco ensayos de mirmecología (Vision Libros, 2009).

William Morton Wheeler recolectando hormigas en Nueva Gales del Sur, Australia, en 1931
(Archivo del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard)
 
En mi modesta opinión la concepción de superorganismo, aplicada a las colonias de insectos, constituye más una analogía que una realidad biológica. La acción integrada de un organismo como respuesta a una experiencia previa asimilada por el todo orgánico, parece dudosa en una colonia de hormigas. La centralización de la acción y la experiencia, característica de los organismos genuinos, parece ausente de las colonias de insectos eusociales. La actividad conjunta de un hormiguero podría explicarse, probablemente, mediante procesos de autoorganización, procesos que emergen de las actividades individuales de cada hormiga y de sus interacciones con las demás, facilitadas por los diversos sistemas de comunicación y regulación mediante feromonas, vibraciones, etc, y por la trofalaxia individuo a individuo. Un caso de actividad emergente sería la estigmergia, concepción desarrollada hace muchos años por el biológo francés P. Grassé para explicar diversas realizaciones colectivas de los insectos sociales: por ejemplo, la arquitectura de los nidos.

Sea como fuere, conceptos como el de superorganismo ponen de relieve la importancia del pensamiento y la historia aplicados a la Biología. Los hechos de observación no son nunca evidentes por sí mismos. Antes bien, se enmarcan en un conjunto previo de ideas y presupuestos del observador acordes con su momento histórico. Basta una chispa creativa, un nuevo concepto, para que los hechos adquieran una inesperada consideración.

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Wiliiam Morton Wheeler-La Colonia de Hormigas Como Organismo-1911